PAE, iglesias, feministas y más
- Abel Aleman
- 4 abr 2022
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Las autoridades sanitarias del país, el Congreso Nacional y varios sectores de la población feminista hondureña buscan encontrar un diálogo decente y provechoso con los principales lideres religiosos del país, esto con el objetivo de legalizar, a nivel nacional, lo más pronto posible la libre comercialización de la Píldora Abortiva de Emergencia (PAE); ya que Honduras actualmente es el único país del continente que prohíbe su comercio.
Es que durante la campaña presidencial de la actual mandataria hondureña Xiomara Castro, este tema fue uno de lo más sonados, aceptados y deseados por la mayoría de las mujeres hondureñas, las cuales encontraban en esta inédita promesa electoral un aire de esperanza hacia una libertad de elección sobre qué hacer con su cuerpo, en que momento dar a luz una nueva vida o en situaciones drásticas, escapar de un hijo no deseado.
Este tema se ha censurado y señalado de manera negativa desde hace muchos años, las organizaciones provida, instituciones religiosas y lideres de estas últimas han señalado en múltiples ocasiones una eventual “venganza e ira de Dios”; ya que, según sus opiniones, esto traería maldición y condena al país por que se estaría violentando uno de los diez mandamientos, el “no matarás”.
El debate y la problemática sobre el tema han transcurrido hasta las fronteras digitales, donde muchas personas han usado estos espacios como su diario personal, atacando al otro grupo y utilizando palabras y comentarios ofensivos. En muchas ocasiones nuestros principios y creencias hacen opinar de un tema con sesgo e imparcialidad, teniendo en la mayoría de veces una opinión un poco raquítica y pobremente provechosa.
Honduras es un país laico por ley, por lo cual buscar la opinión y aprobación de los grupos religiosos en temas como la legalización del aborto y el comercio de las PAE es algo innecesario, si nuestras autoridades de verdad quieren la opinión de personas expertas en el tema deben de auxiliarse en doctores, pediatras, psicólogos, sociólogos y economistas; nunca debe de fundamentar su decisión en los que dice un pastor, un profeta o un sacerdote religioso.

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