CDI una organización de amor y superación
- Abel Aleman
- 21 nov 2021
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 4 abr 2022
El CDI lucha por el bienestar de cada infante y romper con el círculo de la pobreza.

Tegucigalpa. En Honduras, las desigualdades sociales, económicas y educativas, sumando a la falta de oportunidades de superación, han trucado las aspiraciones de la niñez y juventud nacional.
Si la familia de un menor tiene la capacidad, tanto económica como logística de que este curse la educación básica y llegue a titularse de forma universitaria, estarán poniendo en él una esperanza de superación; en cambio, aquellos que no tiene las oportunidades de formarse, según las mismas palabras de los hondureños, solo tiene dos salidas: por una parte, emigrar irregularmente hacia Estados Unidos o unirse a una banda criminal.
Con la visión de eliminar de forma permanente estos tan marcados caminos a los que la misma sociedad hondureña dirige a sus futuras generaciones, en el año de 1976 la Organización No Gubernamental (ONG), Compassion International, hace oficial la fundación de su programa en Honduras.
El Centro de Desarrollo Integral (CDI) comenzó siendo un programa destinado solamente al apoyo económico de niños y jóvenes en situación de pobreza extrema; pero, luego de un análisis profundo y varias planeaciones realizadas, se implementó en sus objetivos la formación de jóvenes y niños en cuatro áreas esenciales, área emocional, física, intelectual y socioemocional.
¿Qué es el CDI?
Doris Barahona, facilitadora de sociedad 3 de Compassion International detalló que “el CDI es un programa Cristo céntrico ubicado en iglesias evangélicas a nivel nacional, enfocado en el trabajo con los niños ubicados en zonas pobres”.
“Trabajamos con niños y jóvenes entre las edades de 3 a 22 años, capacitándoles en las cuatro áreas esenciales y además brindándoles formación en distintas áreas extracurriculares que en un futuro les servirá para ejercer un oficio” apuntó Barahona.
Los distintos CDI a nivel nacional se encuentran primordialmente ubicados en zonas estratégicas y necesitadas, como ser, lugares con una tasa alta de reclutamiento criminal, sitios con vulnerabilidad ante desastres naturales, y poblaciones con bajo nivel de superación económica y social.
Según Doris, el programa se mantiene económicamente de tres maneras, una de ellas es el patrocinio de personas extranjeras que mensualmente destinan 0.93 centavos de euros diarios, lo que, traducido a moneda hondureña da como resultado un total de 789 lempiras mensuales, además se reciben donaciones de iglesias cristianas y personas de buen corazón.
Durante la estadía de un beneficiario en el CDI, este debe de asistir a clases de 4 a 6 horas semanales, además escribe una carta calendarizada dos veces a su patrocinador, y tiene que asistir de manera obligatoria a un chequeo médico anual, donde se busca garantizar un excelente estado de salud del niño o joven.

Beneficios y ayudas
Los beneficios que se brindan a los distintos niños y jóvenes pertenecientes al CDI se enfocan principalmente en las cuatro áreas esenciales del programa, en el ámbito social, el joven asiste a clases, talleres, viajes y retiros con sus demás compañeros, fortaleciendo así sus vínculos de amistad y capacidades para manifestarse.
Rosario Martínez, tutora de 18 años de experiencia en el CDI HO0228 Manantial de Vida nos reveló que “además, a los niños se les brinda medicamentos cuando los ocupan, ayudas médicas, raciones alimenticias, kit de limpieza y ayudas en gastos educativos según su nivel educativo a cursar, los cuales vienen desde uniformes hasta matrículas universitarias”.
Todos los beneficios son igualitarios para los niños y jóvenes, estos son comprados con el fondo interno que cada CDI tiene y el personal del proyecto, el cual consta entre 10 a 15 personas, es el encargado de que la ayuda llegue de manera directa a las manos de los niños.
El programa cuenta con un fondo fijo destinado a cubrir emergencias en los beneficiarios, “si un niño, por ejemplo, necesita de urgencia lentes debido a una condición de miopía, el CDI se ocupa del 90% de los gastos, y la familia del niño se encarga del 10% restante” señaló.
Ingreso y obligaciones
Tener entre 3 a 5 años es el mayor requisito que un niño tiene que cumplir al ingresar al proyecto, el encargado debe de presentar varios documentos, como ser partida de nacimiento del menor, carné de vacunas, y realizar una carta de presentación hacia su futuro patrocinador.
Además, “los padres del niño a ingresar deben de garantizar y demostrar que son una familia que vive por debajo del nivel de pobreza y que tiene un grado alto de necesidad” comentó Hugo Soto, director del CDI HO0228 Manantial de Vida.
Como documentos a presentar de manera obligatoria, los niños y jóvenes deben de enviar al proyecto su constancia de matrícula y sus certificados de estudio, esto para verificar que este está cumpliendo su responsabilidad en el área intelectual, por otra parte, deben de actualizar sus datos en la plataforma de Compassion de manera bianual con el objetivo de mostrarle a sus patrocinadores el avance que han tenido.

Riesgos y amenazas
Aunque muchos jóvenes desean pertenecer a programas como este, según Hugo Soto son muchos los jóvenes que se dan de baja del proyecto y que “buscan caminos con mucha falta de responsabilidad”, ya que las malas amistades, en compañía de consejos inadecuados hacen que muchos adolescentes abandonen el buen camino.
Para Luis Carlos, niño de 9 años perteneciente a un CDI en un barrio de Comayagüela, la mayor amenaza que se le presenta al momento de ser parte de este proyecto es que “mis padres no están pendientes de los días que me toca recibir clases, ellos no asisten a reuniones ni mucho menos me revisan si ya he cumplido con mis obligaciones, corro el riesgo de salida si ellos continúan con su indiferencia”.
El CDI es solo uno, de los distintos programas que existen en Honduras para ayudar a las personas a salir de la pobreza, existen un sin número de casos de diversos jóvenes que decidieron decir un no a las palabras opresoras que escuchaban a diario en sus vecindarios.
Muchos de esos jóvenes, han conseguido graduarse con honores de la universidad, fundar su propia empresa y crear una familia de acorde a los valores que les fue inculcado en su estadía en el CDI.
Realizado por: Cristina Cáceres, Marianel Sandoval y Abel Alemán.

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